El secreto de la libertad es el valor.

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jueves, 28 de octubre de 2010

Muertgentina

Un fantasma recorre la Argentina...
Pensaba en Mariano Ferreyra, su muerte absurda, y me preguntaba: ¿cómo estará “adonde”? ¿Dónde estarás “como”? ¿Es bueno no estar más siendo utilizado? ¿Es bueno ser usado? Hasta donde la indulgencia de la muerte, convierte la bondad de los vivos. ¿Y de la Vida?
Cuando falleció kirchnerísticamente, Néstor.
 
Axiomáticamente, extrapolé las dudas al ex-presidente quien, al momento de su fallecimiento, era esposo de nuestra Presidenta. Estaba vigente, está viviente. ¿Cómo tomarían ambos (Mariano y Néstor), lo que aquí se dice de ellos...? Lo que aqui hicieron de ellos, y lo que aquí desharemos con ellos.
Son tan distintos, es tan común. Cuántas cuestiones a tratar... ¡Qué bárbaro (que existan los países, y que tengamos) Nuestro País! Yo -¿por suerte?- con todo un Blog por delante...

La Muerte, es la mejor circunstancia para los vivos. Todos nos acomodamos, en intentos de sacar provecho de aquella. Así concibo una esperanza: que no hay país en el mundo que tema tanto a las consecuencias de la muerte, pero que tampoco ramifique tanto sus usos, como (que) el nuestro. Tenemos un país; tenemos una tribulación. Un infortunio más, de tantos en que interviene un ser humano, atado a la Argentina. A nuestra nacionalidad.
¡Es una bendición que la gente pueda sacar provecho de una desgracia! ¡Es una desgracia que exista gente que intente sacar una bendición de la Muerte!

Hoy Kirchner está: más presente que nunca, más unificador que nunca, más socialista que nunca, más dialoguista que nunca, más espectral que nunca... Más usado que nunca.
Está en todos lados, y con todos. La publicación de fotos, que tanto se criticó cuando se uso para vincular a perseguidos con enemigos, hoy son usadas para beneficio al demostrar el vínculo más cercano con el ex-presidente.
Cómo hasta hace poco planeé escribirle a Ferreyra, ahora me lo uso a Néstor para dirigir el desamparo de Mariano, al beneficio de la muerte de Kirchner.
Fue un Presidente. Con mayúscula, sin el gran que muchos le conceden. O, mejor dicho, fue un padre para muchos, no para la Argentina. El país creció, no mucho más que lo hicieron las condiciones mundiales. Hoy los tíos, recuerdan vanaglorián al padre fallecido porque su hijo de 5 años crece. Apoyan a la madre, que imprime como propios, lo méritos de su retoño. Creció, nadie lo hizo mejor que él. Crecimos, nadie conquistó lo que logramos nosotros: mayor conciencia política, mejores libertades, más diálogo. No fue la presencia de Néstor, no es la fuerza de Cristina. Fuimos. Somos nosotros, por sobre nuestras condiciones artificiales; lo logramos, por nuestras condiciones naturales.
El participó, como padre-político, de una época nefasta; o de dos, o varias, de nuestro país. Tiene en su bolsillo Desaparecidos en Democracia. Pobló con 500 millones de Casinos, la Argentina. Desguarneció con 500 millones de prebendas Santa Cruz. Es la continuidad del daño Menemista. Es el mal ejemplo, que no queremos repetir. Mejoramos, por su negatividad. Seguro, volveré a hablar de él. Inseguro, volveré a pensar en Mariano(s). Ojala me anime, a escribir en este blog.
De Argentina, de la muerte. Unir dos cuestiones: para crear la Muertgentina.
Un espectro que se beneficia de ambos. No hay nadie más pavoros que los que aventajan a la Muerte, que nada tiene de beneficioso. No hay nadie más temible de los que le sacan ventaja a la Argentina, que a todos tendría que beneficiar.

Nunca será más influyente Kirchner que en este momento: para nosotros, nuestro país. No dejemos que muera, ese ser tan amado y odiado, en vano. No dejemos que caiga en manos de los Destructores. De los ventajeros y ventajistas. De los corruptos y corruptores. ¡En manos de los Muertgentinos!
Repartámonos su tragedia, la tragedia de Martín, de los desnutridos de Misiones o deseducados de Capital. Para unificarnos. Lo hizo como negatividad. Lo hacen como responsabilidad.
Responsabilicémonos todos de los Muertgentinos. Que sean los argentinos los que asuman la muerte de Kirchner, para unirnos. Unificarnos. ¡Nosotros lo tenemos que hacer! Los que respetamos a la Muerte, pero no le tememos a los que le sacan ventaja a ella. Lo que respetamos a la Argentina, pero no le tememos a los que sacan ventaja de ella.
Hagamos de Néstor un gran Presidente. Con/por nuestro legado, el de Cristina. Una gran Presidente. Ahí sí, podremos decir que Mariano, con su legado, fue un gran estadista.
Argentinos de todas las naciones, ¡uníos!

jueves, 21 de octubre de 2010

Futuro al piso.

Aquí leerán lo que escribo -también- en papeles que arrojo al suelo. Del Universo, de los Espacios, del éter.
Genero mugre, no lo entiendo justificado, pido perdón. En la desesperanza, las circunstancias existen sólo como mundanas. Ella iba, juntando bondades, y es la única forma que le llego... a nadie, que me quiera. Lo hago porque recuerdo recuerdos, con ella a una persona que siempre recolectaba mis misterios, acostumbrada a ser lo que los papeles tirados al suelo le exigían.
Recuerdo momentos de felicidad que son tristeza, si no los puedo entender como inaccesible a ella. Hago, lo que no puedo hacer. Tiro al piso, lo que quiero que ella tenga en la mano. Es la última forma.

¿Dónde está ahora? Allá, siempre para mi estará allá. Ya no tendré aquí; no tendrá acá, conmigo. Allá está, para mi, en su fiel perfección de saber su saber, que añoro. Anhelo mejoré el mundo, cuando la conquiste como la mejor.
Acá, es el único lugar donde puedo encontrarla toda, hablándole por el piso, con el riesgo que ella patee mis cicateros movimientos. Mi acá quiero que esté allá, donde no alcanzo a descifrarle nada. Quiero que sus pies fríos, vuelvan a escarbar sobre el almohadón de roja tela carmesí, para encontrar cobijo por las sonrisas del muslo de su elector. Ya nada me importa, más que hablarle con este discurso de simpatía. Pienso a través de su pensamiento, y escribo a través de sus gustos.
Es la forma de alejar sus distancias, y acercar sus decisiones. Ya nada hay para mi de ella, esa persona que agachándose levanta caídos...

Salvo estos mensajes... los arrojo, sin discurso mayor que la ilusión de que los lea. Para ella, La Persona que suele juntar mugre del piso. Contra todos los que (des)conocen que hacen basura, ¡ella conquista con ecológica ternura! Ella, es toda ella.
Por mis todos, por mi apariencia... Sin mí. Acá la conocerán, para inmiscuirse en su antojo. Acá me conocerán, interpuesto en sus vivencias. Acá la tendrán, con, desabridas, apariciones. Quiero que todos la conozcan. Quiero que todo sea en honor a ella. Quiero que ella sea, todo para todos. Porque ella fue todo para mi.
Este será mi ella.
Entiendan, por algo aquí quede sin acá. Intentaré, y serán de tipos todos, disparejas varias, y papeles distintos. Viento y pisadas, los transportarán a los embistes de la limpieza. Una rata que corroe. Siempre, allí y adónde, serán amistosos.

¡Hasta la alegría, siempre!