Es el que vas cuando tenés ganas.
El secreto de la libertad es el valor.
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jueves, 16 de diciembre de 2010
martes, 14 de diciembre de 2010
Al frente sin valientes
Hoy Argentina nos auto-expone.
Deja el desorden complaciente, para ordenar el desconcierto. Deja de ser ilegal, para ser injusto. Deja de ser incomprensible, y se vuelve incoherente. Deja de mirar adelante, para volverse irreversible. Deja de ocultar sus inseguridades, para tener mas incertezas.
Toda: es de todos, por todos, para todos: sufre. Por nuestras aprehensiones. Nadie la calma, la consuela, la pacifica. ¿Cuándo alguien lo hizo? No es un error del presente, es un error del argentino.
La exponemos, para usarla con tranquilidad. La implicamos para gozarla, sin que nos pida nada a nosotros en forma particular. Víctima de sus hijos, se ve obligada a sacar sus incongruencias, que son las nuestras.
Hoy la Argentina sale, en forma burda, a exponer su absurdo.
El absurdo de legislar, para una argentina tan antagonista como el abecedario. ¿Cómo puede haber una ley justa, en un país tan injustificable? ¿Cómo se puede legislar para la mayoría, en un país de minorías? ¿Cómo se puede unificar en un país tan maniqueo?
No habrá manera de concebir una Argentina conexa, mientras nosotros nos mantengamos independientes. ¿Cómo retener riqueza moral con la pobreza dineraria? En un país sin nación, de donde sacamos al Estado. Un país federalmente estatal, constitucionalmente importado, espiritualmente extra-nacional. ¿Cómo podemos dejar de buscar beneficarnos, con todos sus beneficios?
Argentina, un país con realidades distintas; irreconciliables. La usurpación que hoy nos muestra, nos reconcilia con sus irrealidades. O no sabíamos que la pobreza lleva a necesitar de todos. O no somos todos pobres, viviendo con pobreza.
Hoy, se debate sobre la usurpación de espacios.
Públicos y privados. Sobre la corrección de lo incorrecto; y sobre la dignidad de una vivienda, de forma indigna. De otorgar terrenos, para ganar otros espacios. Botar a los votantes, dentro de un lote.
Hoy todos somos injustos, desjustificables y ajustificados. No, si hay injusticias, todos las sufrimos con gozo. Eso es lo que nos muestra la realidad argentina, a través de la toma de espacios por la gente que no suele tomarse en cuenta.
Los desposeídos, de países, de terrenos, de cuestiones, de morales, hoy quieren imponer sus lógicas. Qué también son comerciales, sin empresas redituables. Mientras tanto, lo de afuera, lo que se ve, es -lo que somos en una mirada- exteriormente analizado. Criticado, de la mejor forma, para saber si resulta interiormente provechoso.
Hoy, son los espacios públicos los que muestran el absurdo de nuestra irrealidad: Argentina. La de todos, que sólo pocos pueden opinar, desde su analisis visible. Pero como siempre, pierde la Argentina. Esa Argentina, la componen los que la excluyen de cualquier prebenda política.
Hoy los que toman los terrenos son aquellos que no tienen, no tuvieron, imposiciones éticas, salvo las que le impusieron los que aprovechan para concretar sus negocios comerciales. Hoy se los critica a los que toman los predios por el ánimo de lucro excesivo, sin un esfuerzo merecido. Hoy se los critica, por pensar como Empresarios.
Hoy pierden aquellos que prefieren perder, a sacarle provecho. Hoy pierde Argentina, aquella a-política.
Deja el desorden complaciente, para ordenar el desconcierto. Deja de ser ilegal, para ser injusto. Deja de ser incomprensible, y se vuelve incoherente. Deja de mirar adelante, para volverse irreversible. Deja de ocultar sus inseguridades, para tener mas incertezas.
Toda: es de todos, por todos, para todos: sufre. Por nuestras aprehensiones. Nadie la calma, la consuela, la pacifica. ¿Cuándo alguien lo hizo? No es un error del presente, es un error del argentino.
La exponemos, para usarla con tranquilidad. La implicamos para gozarla, sin que nos pida nada a nosotros en forma particular. Víctima de sus hijos, se ve obligada a sacar sus incongruencias, que son las nuestras.
Hoy la Argentina sale, en forma burda, a exponer su absurdo.
El absurdo de legislar, para una argentina tan antagonista como el abecedario. ¿Cómo puede haber una ley justa, en un país tan injustificable? ¿Cómo se puede legislar para la mayoría, en un país de minorías? ¿Cómo se puede unificar en un país tan maniqueo?
No habrá manera de concebir una Argentina conexa, mientras nosotros nos mantengamos independientes. ¿Cómo retener riqueza moral con la pobreza dineraria? En un país sin nación, de donde sacamos al Estado. Un país federalmente estatal, constitucionalmente importado, espiritualmente extra-nacional. ¿Cómo podemos dejar de buscar beneficarnos, con todos sus beneficios?
Argentina, un país con realidades distintas; irreconciliables. La usurpación que hoy nos muestra, nos reconcilia con sus irrealidades. O no sabíamos que la pobreza lleva a necesitar de todos. O no somos todos pobres, viviendo con pobreza.
Hoy, se debate sobre la usurpación de espacios.
Públicos y privados. Sobre la corrección de lo incorrecto; y sobre la dignidad de una vivienda, de forma indigna. De otorgar terrenos, para ganar otros espacios. Botar a los votantes, dentro de un lote.
Hoy todos somos injustos, desjustificables y ajustificados. No, si hay injusticias, todos las sufrimos con gozo. Eso es lo que nos muestra la realidad argentina, a través de la toma de espacios por la gente que no suele tomarse en cuenta.
Los desposeídos, de países, de terrenos, de cuestiones, de morales, hoy quieren imponer sus lógicas. Qué también son comerciales, sin empresas redituables. Mientras tanto, lo de afuera, lo que se ve, es -lo que somos en una mirada- exteriormente analizado. Criticado, de la mejor forma, para saber si resulta interiormente provechoso.
Hoy, son los espacios públicos los que muestran el absurdo de nuestra irrealidad: Argentina. La de todos, que sólo pocos pueden opinar, desde su analisis visible. Pero como siempre, pierde la Argentina. Esa Argentina, la componen los que la excluyen de cualquier prebenda política.
Hoy los que toman los terrenos son aquellos que no tienen, no tuvieron, imposiciones éticas, salvo las que le impusieron los que aprovechan para concretar sus negocios comerciales. Hoy se los critica a los que toman los predios por el ánimo de lucro excesivo, sin un esfuerzo merecido. Hoy se los critica, por pensar como Empresarios.
Hoy pierden aquellos que prefieren perder, a sacarle provecho. Hoy pierde Argentina, aquella a-política.
martes, 7 de diciembre de 2010
A proximar
Una vez más
solo quiero verte
en la preversión del sueño
otra vez más.
La próxima.
Una vez más
vivir quita
pero la Vida dará revancha
tal vez
perderá.
La próxima.
Una vez más
tener tranquilidad da tranquilidad
a veces
demasiado,
quiero tener tranquilidad.
La próxima.
Una vez más
hay que quitarle el tiempo
al Tiempo
y no habrá perdedores.
Tampoco segundos. Estará el
Presente.
jueves, 18 de noviembre de 2010
Padres sin hijos
A mi me da más miedo lo que mis viejos puedan ver en la tele, que lo que mi hijo pueda encontrar en Internet.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
lunes, 15 de noviembre de 2010
¡Si si si!
Si si si! es nuestro nombre; Si si si! es nuestra idea. ¡Si si sí!
Eso, decir Si… ¡a la vida! Simple. Decir Si… ¡a la alegría! Sincera. Decir Si!… ¡para permitirnos ser! Simpatía.
Porque lo que recordamos de nuestra vida, parte de un Si! Siempre un Si! Entusiasma, permiten a la viuda ser vivida. Porque la alegria, es permitirse el “Si si si!” ¡Si, voy! ¡Si, acepto! ¡Si, vivo!
Nosotros dijimos ¡Si! Y así resumimos nuestra esperanza; Si!, nuestra confianza; Si, nuestros anhelos. Si, si SI!
Interrumpan la lectura para decirlo en voz alta. Verán como resulta necesario a fín de emitir el sonido, formalizar una sonrisa. ¡Anímense! Van a reir. Mencionar la palabra Si!, te obliga a abrir los labios, y formar con la asonancia una risita, tener la langua liuta para bailar al compás del placer de darse un permiso. Si si si! somos, porque queremos que se responda con una sonrisa.
Para pensar, recordar y compartir, tantos Si si si! que han pasado por nuestra vida… Toda primera vez comienza con un Si! Porque decir Si si si!, es compartir, aceptar, congeniar con otro, solo un momento, para hacerlo permanente.
Dar un no, es dar una negativa, y uno se vuelve como se vino; al aceptar el Si! uno también se va, pero volverá… distinto que antes de ir.
Decir “Si si si!” ¡Es animarse al momento! Si! es correr riesgos, pero no hay más inseguro que la Vida misma. Jamás nos arrepentimos sel Si, porque el Si si si! es permiso, concesión, amistad, abrir puertas. Al vivir, el compartir, Si! darse el gusto.
Si si si! Así estamos nosotros, con esa alegría de ser afirmación de la vida, contundencia por sobre el momento vivido. Si si si!es presente como afirmación.
Tener Presente es suficiente; es lo único que no nos puede faltar. Para que el presente se convierta en futuro, uno debe tener un SI SI SI!
Así cuando hay un Sí! construimos nuestro futuro: simple, simpático y sincero.
Vamos a… Si si si!
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Más tiempo que el tiempo
El mayor homicida de la historia es el Tiempo. Su tranquilidad en la tristeza, su firmeza a no cerder ni un minuto, y el momento anhelado que nunca llega es un castigo de tal magnitud que sólo provoca muerte. De tristeza, de ansias, de miedo.
El tiempo, tortura por excelencia, ataca todos los frentes. Los momentos alegres se amainan de santiamenes, los primeros pasan a ser segundos. Sus desvaríos son luego devueltos en épocas de muchas espinas. ¿Cómo podría regalarlo? Ya no lo quiero. Por lo menos, no lo quiero mientras ella no lo comparta conmigo.
Ahora, pero estamos ahora. En el injusto presente. Tan efímero como nocivo. Donde suprimo el ahora. Por donde lo hago huir, a aquel que solo viene para irse. Esfumarse por cada uno de mis minutos vividos. Dónde lo puedo arropar, para que se despeine. Para que sus tinturas pierdan la calma de los brillos, se aceleren los colores sin distintivos, pero con compañía.
No entiendo como no lo comprendo. Porqué no acepto sus francas palabras. El Tiempo deja que yo discurra por sus poros, en pos de distintas aventuras y por incongruentes desgracias. Si sufrir, voy a hacerlo. Si, huir no puedo. Porqué no desnucarme con los pensamientos traseros. Superiormente suerficiales.
Ahora vuelvo al mismo retorno. Distinto, extremadamanente distinto al anterior. A pesar de volver a lo actual. A pesar de huir al futuro, y de proyectar el pasado. Escucho sonidos, y sonidos que entran en cada uno de mis dolores. Escucho ruidos, y ruidos que salen de cada uno de mis placeres. Escucho todo lo que me dicen, y nada sirve más que para suprimir la atención sobre lo que me esconden. Hago equilibrio, parado sobre la punta de una aguja, me agacho para enhebrar el hilo de mi destino dentro del ojal de mi porvenir. Las del reloj ya no giran, ni siquiera en sentido contrario, porque alguien las clavó en la más profunda de mis comprensiones. Lo se, unicamente, tengo que esperar. Para ver como "volucionan" -ni in, ni e- los diariamente aconteceres.
Ahora, ya no quiero hacer nada, más que secuestrar al Tiempo de sus pasos, obligarlo a andar sin sombra, por la dirección incorrecta. Porque no hay una Historia, sino que es el tiempo el que zigzagea, con rapacidad, a través de sus antojos. y se desplasa con la parsimonia de un segundo, por los bosques de minutos, que tapan el árbol de la hora.
Y allí, ante cada roce, el golpe, todo varía; en un estruendo, todo varía. Toda toma un nuevo rumbo, hacía aquel miserable, que ya no le teme a la Muerte, porque se rebeló contra el conocimiento del tiempo. Ahí le pierde el rastro a su Vida. Le pierde el rastro a su Suerte.
Se rebela a si mismo.Se gana a si mismo.
El tiempo, tortura por excelencia, ataca todos los frentes. Los momentos alegres se amainan de santiamenes, los primeros pasan a ser segundos. Sus desvaríos son luego devueltos en épocas de muchas espinas. ¿Cómo podría regalarlo? Ya no lo quiero. Por lo menos, no lo quiero mientras ella no lo comparta conmigo.
Ahora, pero estamos ahora. En el injusto presente. Tan efímero como nocivo. Donde suprimo el ahora. Por donde lo hago huir, a aquel que solo viene para irse. Esfumarse por cada uno de mis minutos vividos. Dónde lo puedo arropar, para que se despeine. Para que sus tinturas pierdan la calma de los brillos, se aceleren los colores sin distintivos, pero con compañía.
No entiendo como no lo comprendo. Porqué no acepto sus francas palabras. El Tiempo deja que yo discurra por sus poros, en pos de distintas aventuras y por incongruentes desgracias. Si sufrir, voy a hacerlo. Si, huir no puedo. Porqué no desnucarme con los pensamientos traseros. Superiormente suerficiales.
Ahora vuelvo al mismo retorno. Distinto, extremadamanente distinto al anterior. A pesar de volver a lo actual. A pesar de huir al futuro, y de proyectar el pasado. Escucho sonidos, y sonidos que entran en cada uno de mis dolores. Escucho ruidos, y ruidos que salen de cada uno de mis placeres. Escucho todo lo que me dicen, y nada sirve más que para suprimir la atención sobre lo que me esconden. Hago equilibrio, parado sobre la punta de una aguja, me agacho para enhebrar el hilo de mi destino dentro del ojal de mi porvenir. Las del reloj ya no giran, ni siquiera en sentido contrario, porque alguien las clavó en la más profunda de mis comprensiones. Lo se, unicamente, tengo que esperar. Para ver como "volucionan" -ni in, ni e- los diariamente aconteceres.
Ahora, ya no quiero hacer nada, más que secuestrar al Tiempo de sus pasos, obligarlo a andar sin sombra, por la dirección incorrecta. Porque no hay una Historia, sino que es el tiempo el que zigzagea, con rapacidad, a través de sus antojos. y se desplasa con la parsimonia de un segundo, por los bosques de minutos, que tapan el árbol de la hora.
Y allí, ante cada roce, el golpe, todo varía; en un estruendo, todo varía. Toda toma un nuevo rumbo, hacía aquel miserable, que ya no le teme a la Muerte, porque se rebeló contra el conocimiento del tiempo. Ahí le pierde el rastro a su Vida. Le pierde el rastro a su Suerte.
Se rebela a si mismo.Se gana a si mismo.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Igualdad para distintos
Días atrás surgió la cuestión de si existe la igualdad entre el Hombre y la Mujer y, si toco este tema, es por la sorpresa que me generaron las respuestas. Si, algunos dijeron que no existía... Y todas, que tampoco. Muchos hombres negaron dicha posibilidad, pero fueron todas las mujeres las que le dieron fuerza a esa aberración.
Bah, con el párrafo anterior fui malo: el problema fue que no supieron expresarse. Era un juego, en que estabamos en ronda y uno planteaba una pregunta, y los demás ibamos respondiendo en ordén de las agujas del reloj. Me tocó ser el ante-último, e hice los mayores esfuerzos por contener mi opinión. Luego, cuando la dí comprendieron que lo que decían era lo que ahora pasaré a exponer.
La igualdad que rechazaron ellos, en realidad era eso: igualdad. Dicha palabra yo la tomé como Igualdad, y desde ahí respondí. Para mi ambos sexos son especialmente distintos, y esas distinciones son las que debemos defender, y hasta extender. ¡Qué hermoso que seamos tan distintos! Ahora, respecto a la Igualdad, es más lo que tenemos que defender, y aún más extender. ¡Qué hermosos que seamos iguales!
Entonces, el hombre y la mujer tiene que ser muy distintos -¿opuestos?- en sus hechos, pero iguales -¿idénticos?- en sus derechos. Pero ahora tendré que exponer la aberración: qué mal se expresa la gente, y cuánto daño se hacen entre ellos. Porque muchos consintieron la falta de Igualdad entre sexos, como dije, por sobre todo las mismas mujeres, y es a partir de allí que muchos la utilizan para generar aberraciones.
La mujer destruyó su lugar, un lugar en el que la habían ubicado, y hoy busca el suyo. Chicas, ¡cuenten con todo mi apoyo! Pero busquen su lugar, el que ustedes necesitan, y no ocupen el que nos ganaron a nosotros, los hombres, que fue el que nosotros necesitamos. Somos muy distintos, y ocupar el lugar del hombre no los hace Mujeres; las hará Hujeres, u otra cosa. Busquen su sitio, su destino, su genialidad. Están buscando, ahora, encuentren...
No habrá nadie, ni ustedes; ni nada, ni el lenguaje, que les prohiba ser. Mujeres.
Bah, con el párrafo anterior fui malo: el problema fue que no supieron expresarse. Era un juego, en que estabamos en ronda y uno planteaba una pregunta, y los demás ibamos respondiendo en ordén de las agujas del reloj. Me tocó ser el ante-último, e hice los mayores esfuerzos por contener mi opinión. Luego, cuando la dí comprendieron que lo que decían era lo que ahora pasaré a exponer.
La igualdad que rechazaron ellos, en realidad era eso: igualdad. Dicha palabra yo la tomé como Igualdad, y desde ahí respondí. Para mi ambos sexos son especialmente distintos, y esas distinciones son las que debemos defender, y hasta extender. ¡Qué hermoso que seamos tan distintos! Ahora, respecto a la Igualdad, es más lo que tenemos que defender, y aún más extender. ¡Qué hermosos que seamos iguales!
Entonces, el hombre y la mujer tiene que ser muy distintos -¿opuestos?- en sus hechos, pero iguales -¿idénticos?- en sus derechos. Pero ahora tendré que exponer la aberración: qué mal se expresa la gente, y cuánto daño se hacen entre ellos. Porque muchos consintieron la falta de Igualdad entre sexos, como dije, por sobre todo las mismas mujeres, y es a partir de allí que muchos la utilizan para generar aberraciones.
La mujer destruyó su lugar, un lugar en el que la habían ubicado, y hoy busca el suyo. Chicas, ¡cuenten con todo mi apoyo! Pero busquen su lugar, el que ustedes necesitan, y no ocupen el que nos ganaron a nosotros, los hombres, que fue el que nosotros necesitamos. Somos muy distintos, y ocupar el lugar del hombre no los hace Mujeres; las hará Hujeres, u otra cosa. Busquen su sitio, su destino, su genialidad. Están buscando, ahora, encuentren...
No habrá nadie, ni ustedes; ni nada, ni el lenguaje, que les prohiba ser. Mujeres.
jueves, 4 de noviembre de 2010
Ni triste ni perezoso
Hoy me levanté, con una lengua sobre mi cara, mi perra y su lamida, exigiéndome una necesidad de satisfacción: debía bajar a hacer pis, en la ciudad y sus restos verdes sobre la calle. A la naturaleza que tenía lejos, requería.
Eran las 6:15 de la mañana, de un día que no tenía amanecer, sino atardecer gris de invierno, de esos que incursiona al volver del trabajo -tarde, siempre tarde- para desplegarse en la inmortalidad que asume el hogar (por que cuando una vivienda se considera "hogar", lo será para siempre dentro de esa persona). Bajé, con cansancio de saber que allí terminaba mi dormir. Pero con ganas de acompañar esa solicitud. No estaba. Tampoco contento, pero eso no me transporta a la tristeza. Estaba en ser, sin pereza de saber que la vida y la muerte son principios del Tiempo.
Chomba, apenás más abrigada que cualquier remera. Remera-casibuzo, se podría decir, use. Un pantalón corto, pero que dentro del rubro indicado se debe considerar largo. Sin medias, mis pies se introdujeron en las zapatillas que no tengo que atar. Esas especialmente preparadas para no tener que atarlas y que sólo con un dedo sobre el talón alcanza. Y bajamos. Todos.
Juntos, porque nos indispensabilizamos lo suficiente. En todo, en mucho. A veces me ladra, pero no la entiendo. No logro entender lo que ella sabe que no puede decirme. Nos desesperamos, hasta que pactamos otro convenio: besos y abrazos.
Y, cuando lo diferentemente desconocido nos preocupa, nos buscamos mutuamente. Juntos, nos dividimos. Las tareas y los tiempos.
Ella ladra, buscando alejar la sospecha del suspenso, entre mis tobillos. Desde allí, desde su resguardo que sólo me cobija a mi en mi felicidad de ser ambos, ladra a la suerte. A la par de entre mis talones, sabiendo que si falla, tendré que actuar en mi papel de hombre. Nunca falló. O siempre fallamos en nuestros miedos, desfundados.
Pero al caso no importa: es la primera que actúa, es la que hace la gestión inicial. Ella, es la que lleva los pantalones en la familia.
Luego hizo, yo deshice, y subimos. Eran las 6:30; baño, fui al trabajo. Llegaría temprano, por lo que ella hizo: gracias. Así estuve siendo, ni triste ni perezoso. Uno más, de dos.
Eran las 6:15 de la mañana, de un día que no tenía amanecer, sino atardecer gris de invierno, de esos que incursiona al volver del trabajo -tarde, siempre tarde- para desplegarse en la inmortalidad que asume el hogar (por que cuando una vivienda se considera "hogar", lo será para siempre dentro de esa persona). Bajé, con cansancio de saber que allí terminaba mi dormir. Pero con ganas de acompañar esa solicitud. No estaba. Tampoco contento, pero eso no me transporta a la tristeza. Estaba en ser, sin pereza de saber que la vida y la muerte son principios del Tiempo.
Chomba, apenás más abrigada que cualquier remera. Remera-casibuzo, se podría decir, use. Un pantalón corto, pero que dentro del rubro indicado se debe considerar largo. Sin medias, mis pies se introdujeron en las zapatillas que no tengo que atar. Esas especialmente preparadas para no tener que atarlas y que sólo con un dedo sobre el talón alcanza. Y bajamos. Todos.
Juntos, porque nos indispensabilizamos lo suficiente. En todo, en mucho. A veces me ladra, pero no la entiendo. No logro entender lo que ella sabe que no puede decirme. Nos desesperamos, hasta que pactamos otro convenio: besos y abrazos.
Y, cuando lo diferentemente desconocido nos preocupa, nos buscamos mutuamente. Juntos, nos dividimos. Las tareas y los tiempos.
Ella ladra, buscando alejar la sospecha del suspenso, entre mis tobillos. Desde allí, desde su resguardo que sólo me cobija a mi en mi felicidad de ser ambos, ladra a la suerte. A la par de entre mis talones, sabiendo que si falla, tendré que actuar en mi papel de hombre. Nunca falló. O siempre fallamos en nuestros miedos, desfundados.
Pero al caso no importa: es la primera que actúa, es la que hace la gestión inicial. Ella, es la que lleva los pantalones en la familia.
Luego hizo, yo deshice, y subimos. Eran las 6:30; baño, fui al trabajo. Llegaría temprano, por lo que ella hizo: gracias. Así estuve siendo, ni triste ni perezoso. Uno más, de dos.
jueves, 28 de octubre de 2010
Muertgentina
Un fantasma recorre la Argentina...
La Muerte, es la mejor circunstancia para los vivos. Todos nos acomodamos, en intentos de sacar provecho de aquella. Así concibo una esperanza: que no hay país en el mundo que tema tanto a las consecuencias de la muerte, pero que tampoco ramifique tanto sus usos, como (que) el nuestro. Tenemos un país; tenemos una tribulación. Un infortunio más, de tantos en que interviene un ser humano, atado a la Argentina. A nuestra nacionalidad.
Pensaba en Mariano Ferreyra, su muerte absurda, y me preguntaba: ¿cómo estará “adonde”? ¿Dónde estarás “como”? ¿Es bueno no estar más siendo utilizado? ¿Es bueno ser usado? Hasta donde la indulgencia de la muerte, convierte la bondad de los vivos. ¿Y de la Vida?
Cuando falleció kirchnerísticamente, Néstor.
Cuando falleció kirchnerísticamente, Néstor.
Axiomáticamente, extrapolé las dudas al ex-presidente quien, al momento de su fallecimiento, era esposo de nuestra Presidenta. Estaba vigente, está viviente. ¿Cómo tomarían ambos (Mariano y Néstor), lo que aquí se dice de ellos...? Lo que aqui hicieron de ellos, y lo que aquí desharemos con ellos.
Son tan distintos, es tan común. Cuántas cuestiones a tratar... ¡Qué bárbaro (que existan los países, y que tengamos) Nuestro País! Yo -¿por suerte?- con todo un Blog por delante...
Son tan distintos, es tan común. Cuántas cuestiones a tratar... ¡Qué bárbaro (que existan los países, y que tengamos) Nuestro País! Yo -¿por suerte?- con todo un Blog por delante...
La Muerte, es la mejor circunstancia para los vivos. Todos nos acomodamos, en intentos de sacar provecho de aquella. Así concibo una esperanza: que no hay país en el mundo que tema tanto a las consecuencias de la muerte, pero que tampoco ramifique tanto sus usos, como (que) el nuestro. Tenemos un país; tenemos una tribulación. Un infortunio más, de tantos en que interviene un ser humano, atado a la Argentina. A nuestra nacionalidad.
¡Es una bendición que la gente pueda sacar provecho de una desgracia! ¡Es una desgracia que exista gente que intente sacar una bendición de la Muerte!
Hoy Kirchner está: más presente que nunca, más unificador que nunca, más socialista que nunca, más dialoguista que nunca, más espectral que nunca... Más usado que nunca.
Está en todos lados, y con todos. La publicación de fotos, que tanto se criticó cuando se uso para vincular a perseguidos con enemigos, hoy son usadas para beneficio al demostrar el vínculo más cercano con el ex-presidente.
Cómo hasta hace poco planeé escribirle a Ferreyra, ahora me lo uso a Néstor para dirigir el desamparo de Mariano, al beneficio de la muerte de Kirchner.
Fue un Presidente. Con mayúscula, sin el gran que muchos le conceden. O, mejor dicho, fue un padre para muchos, no para la Argentina. El país creció, no mucho más que lo hicieron las condiciones mundiales. Hoy los tíos, recuerdan vanaglorián al padre fallecido porque su hijo de 5 años crece. Apoyan a la madre, que imprime como propios, lo méritos de su retoño. Creció, nadie lo hizo mejor que él. Crecimos, nadie conquistó lo que logramos nosotros: mayor conciencia política, mejores libertades, más diálogo. No fue la presencia de Néstor, no es la fuerza de Cristina. Fuimos. Somos nosotros, por sobre nuestras condiciones artificiales; lo logramos, por nuestras condiciones naturales.
El participó, como padre-político, de una época nefasta; o de dos, o varias, de nuestro país. Tiene en su bolsillo Desaparecidos en Democracia. Pobló con 500 millones de Casinos, la Argentina. Desguarneció con 500 millones de prebendas Santa Cruz. Es la continuidad del daño Menemista. Es el mal ejemplo, que no queremos repetir. Mejoramos, por su negatividad. Seguro, volveré a hablar de él. Inseguro, volveré a pensar en Mariano(s). Ojala me anime, a escribir en este blog.
De Argentina, de la muerte. Unir dos cuestiones: para crear la Muertgentina.
Un espectro que se beneficia de ambos. No hay nadie más pavoros que los que aventajan a la Muerte, que nada tiene de beneficioso. No hay nadie más temible de los que le sacan ventaja a la Argentina, que a todos tendría que beneficiar.
Nunca será más influyente Kirchner que en este momento: para nosotros, nuestro país. No dejemos que muera, ese ser tan amado y odiado, en vano. No dejemos que caiga en manos de los Destructores. De los ventajeros y ventajistas. De los corruptos y corruptores. ¡En manos de los Muertgentinos!
Repartámonos su tragedia, la tragedia de Martín, de los desnutridos de Misiones o deseducados de Capital. Para unificarnos. Lo hizo como negatividad. Lo hacen como responsabilidad.
Responsabilicémonos todos de los Muertgentinos. Que sean los argentinos los que asuman la muerte de Kirchner, para unirnos. Unificarnos. ¡Nosotros lo tenemos que hacer! Los que respetamos a la Muerte, pero no le tememos a los que le sacan ventaja a ella. Lo que respetamos a la Argentina, pero no le tememos a los que sacan ventaja de ella.
Hagamos de Néstor un gran Presidente. Con/por nuestro legado, el de Cristina. Una gran Presidente. Ahí sí, podremos decir que Mariano, con su legado, fue un gran estadista.
Argentinos de todas las naciones, ¡uníos!
jueves, 21 de octubre de 2010
Futuro al piso.
Aquí leerán lo que escribo -también- en papeles que arrojo al suelo. Del Universo, de los Espacios, del éter.
Genero mugre, no lo entiendo justificado, pido perdón. En la desesperanza, las circunstancias existen sólo como mundanas. Ella iba, juntando bondades, y es la única forma que le llego... a nadie, que me quiera. Lo hago porque recuerdo recuerdos, con ella a una persona que siempre recolectaba mis misterios, acostumbrada a ser lo que los papeles tirados al suelo le exigían.
Recuerdo momentos de felicidad que son tristeza, si no los puedo entender como inaccesible a ella. Hago, lo que no puedo hacer. Tiro al piso, lo que quiero que ella tenga en la mano. Es la última forma.
¿Dónde está ahora? Allá, siempre para mi estará allá. Ya no tendré aquí; no tendrá acá, conmigo. Allá está, para mi, en su fiel perfección de saber su saber, que añoro. Anhelo mejoré el mundo, cuando la conquiste como la mejor.
Acá, es el único lugar donde puedo encontrarla toda, hablándole por el piso, con el riesgo que ella patee mis cicateros movimientos. Mi acá quiero que esté allá, donde no alcanzo a descifrarle nada. Quiero que sus pies fríos, vuelvan a escarbar sobre el almohadón de roja tela carmesí, para encontrar cobijo por las sonrisas del muslo de su elector. Ya nada me importa, más que hablarle con este discurso de simpatía. Pienso a través de su pensamiento, y escribo a través de sus gustos.
Es la forma de alejar sus distancias, y acercar sus decisiones. Ya nada hay para mi de ella, esa persona que agachándose levanta caídos...
Salvo estos mensajes... los arrojo, sin discurso mayor que la ilusión de que los lea. Para ella, La Persona que suele juntar mugre del piso. Contra todos los que (des)conocen que hacen basura, ¡ella conquista con ecológica ternura! Ella, es toda ella.
Por mis todos, por mi apariencia... Sin mí. Acá la conocerán, para inmiscuirse en su antojo. Acá me conocerán, interpuesto en sus vivencias. Acá la tendrán, con, desabridas, apariciones. Quiero que todos la conozcan. Quiero que todo sea en honor a ella. Quiero que ella sea, todo para todos. Porque ella fue todo para mi.
Este será mi ella.
Entiendan, por algo aquí quede sin acá. Intentaré, y serán de tipos todos, disparejas varias, y papeles distintos. Viento y pisadas, los transportarán a los embistes de la limpieza. Una rata que corroe. Siempre, allí y adónde, serán amistosos.
¡Hasta la alegría, siempre!
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