Uso sus nombres de pila, un poco por la coincidencia de apellido, pero también porque es a quienes hablan en su discurso, a quien me dirijo. A quienes nos obligan a aceptar ese discurso, como único, quien quiero que escuchen.
¿Reflexión sobre qué? No sobre sus pensamientos en relación a la política que encabezaron ellos, sino por el nivel de adulación que les brindan. Que les confieren.
Adorar a un líder es permitirle abusar de su poder. Primer escalón a un totalitarismo.
Pueden ser/son los mejores presidentes que tuvimos –o los segundos, los terceros, o … X (resuelvan la ecuación)–, buenísimos en materia económica, y fieles defensores del país. ¡Pero no son Dioses! No son mesías; no son nuestros guías. Son, lo que cada uno considere.
No Dioses. Nadie puede ser coherente siendo sobre-alagado. Sobre-valorado. Sobre-dimensionado.
Eso se hizo con Perón, en su momento. Y luego, los años de su gobierno demostraron que mientras la devoción crecía, sus preocupaciones iniciales, disminuían. Pero era un Líder, y se volvió necesario. Imprescindible. Luego, la vuelta. Inecesaria, porque Todo(s) lo obligó(aron) a todo. A ser otro. E, inevitablemente, tenía que ser otro: el Dios que hicieron. Cada uno a su imagen y semejanza. Pero, con distintos egos a satisfacer. Volvió, debiendo demostrar que volvía el Salvador. Imposible reparar ese requisito. A corto plazo, por lo menos.
Hoy, es endiosando a Néstor, que reverencian a Kristina. Y la perjudican. Hacen de ella una Santa; es una mujer. Obligan al kirchnerismo a ser una religión política, con ideales a defender, por sobre todo. Y es un Partido político, con ideas a adaptar, por todos.
Considero que hay que tener cuidado. Todos estamos en la algún lugar de una misma escala, que imagino para la ocasión: 10 (extrema bondad) - 0 (extrema maldad).
Nadie es 11, ni -1. No lo puede ser. No lo marean, exigiéndolo que lo sea. La muestra que considero alcanza, para evitar extenderme mucho: la solicitud de “impedir” que el Premio Nobel hable. Sabiamente la Presidente pidió mesura. ¡NO QUIEREN SER IDOLOS! Son inteligentes y, como saben que no pueden serlo, les piden mesura. Creo que por eso, la Presidenta no quiso participar del lugar que le da Moyano. Que él si, anhelar ser: un Dios imprescindible.
Habrán notado que no soy peronista. Nunca me gustó por el (des)manejo de la política sindical, las distracciones al trabajador y la repartija que hace el líder de los beneficios, para mantener o acrecentar su poder. Lo hizo Menem, destruyéndolos: el dinero salía de otro sector. Lo continúan hoy, manteniéndolos afines mediante ocultas concesiones.
Pero los Kirchner lograron algo más que Perón, y por eso los considero Genios. Hacen participar a los intelectuales, en su endiosamiento.
Así, siguen consiguiendo hacerse imprescindibles, ante los necesitados. Y a través de sus necesidades.
Hoy, hasta para los agnósticos intelectuales, los mayores reprobadores de los peligros del peronismo, creen que no podemos prescindir de ellos. Son Líderes. Y, siempre termina mal. Y, considero que si lees esto, lo sos, encontré la palabra “genios” para referirme a ellos. Para otros no lo son. Para vos será otra cosa. Hay tantas palabras en nuestra Tierra, que no hace falta que se los elevemos a ser dioses, y que ya no entiendan el discurso de los Hombres.
Por eso, yo reflexiono, y creo que el objeto final debe ser el opuesto: debemos hacer de los Líderes prescindibles. Hoy, puede ser nuestra Presidenta. Mañana, cualquier otro. Pero no necesitamos líderes. Sino, la participación de Todos en una Argentina mejor.
Cuando falleció Néstor, los opositores cantaban, por que el país kirchnerista se destrozaría. Los oficialistas lloraban, por que el modelo debacle. No debía ser así. Sólo falleció un gobernante –algunos llanto fueron a los que quisieron a la Persona, y les brindo mi pésame.
Y no fue así, y era obvio. Hoy, Argentina es un gran país. Crece, y continuará en su crecimiento. Tampoco cambiará el crecimiento si no sigue Kristina. No desaparecerá. Porque salir de la crisis del 2001 fue un logro de todos los argentinos (Kirchner, sus ex socios Duhalde, Clarín, los radicales, la justicia y el parlamento fueron parte de los 90). No se fue nadie. Tampoco nosotros, pero si aprendimos mucho. Porque somos un Pueblo que crece, con errores y aciertos, pero buscamos nuestro camino.
Los muchos cambios que vemos: culturales (matrimonio igualitario), democráticos (Ley de Medios), participación política (jóvenes), y el crecimiento económico es Nuestro: de argentina. Nuestra Argentina.
Tenemos cerca una elección, y hay que pensar como continuaremos creciendo. En todos los niveles y aspectos, no sólo en el económico, o en el político. Crecer para ser independiente de los gobiernos externos, y de los internos.
Por eso, ¿qué pasará si no es re-electa Kristina?
Para mí nuestro crecimiento –que, como dije, experimentamos y gozamos– se acelerará, a la par del de Latinoamérica (o de los países exportadores de “comodities”). Para muchos otros, la amplia mayoría, se desacelerará.
Lo importante es que sigamos todos nosotros unidos. Todos los argentinos. Nuestra lucha es ajena, porque es de todos los días. De cada día, y somos los únicos que estamos en todas las esquinas. Seguimos creciendo, pero debemos independizarnos de los cambios abruptos del gobierno que gana. Porque somos un país de iguales, no hagamos Dioses. Nadie lo puede ser, y la obligación que les generamos puede terminar en dictaduras.
Nosotros, Argentina, eligió a estos gobernantes. Por eso, fuimos nosotros, y reflexionemos: lo que logramos, y todo lo que lograremos. Si elegimos, según nuestro crecimiento. Nuestra independencia.
¡Feliz Día del Trabajador, a todos!