Escribir no es normal, escribía Roberto Bolaño. Los snobs se preguntarían: ¿qué es ser normal? y la cuestión se perdería en su insolucionable necesidad de acuerdo entre egos distintos.
Pero hay normas. Porque hay elecciones de personas distintas. Y hay estadísticas de esas opciones, y hay medias, modos, y medianas de cada hecho o acto, humano o no. Se les puede prestar atención, y se puede ampliar o disminuir sus márgenes de tolerancia. Lo importante es la escala, y que todos estemos incluidos objetivamente debe ser algo inmodificable.
Ahora, decir que no hay mayorías o minorías es como decir que las personas no tienen intereses y gustos. Lo importante es, para que sirve la normalidad de la mayoría, y para que sirve la anormalidad de la minoría. En cada uno, y en cada vida. Pero deberá ser evaluado otro día.
Bolaño torea diciendo que escribir no es normal, dirigéndose a los que nos gusta escribir. Es un guiño, una palmada y quizás el mejor consejo. Apunta a sus pares, y tira su motivo de reflexión. Un filtro.
¿Qué debemos hacer los que nos gusta escribir, y aceptamos no ser normales? Acepto, Roberto. Quiero ir por más.
¿Cómo/Dónde debemos ubicarnos? Ante que postura, encarar las situaciones de cada día. Cómo hacer con el vivir: intentar ser lo mas normal posible; anormalizarse al máximo hasta que la sociedad asuma la existencia de anormalidades. O, simplemente ser un escritor, y dejar que todos se pregunten por este ser anormal.
Escribir no es normal, pero leer si lo es. Y lo identifica como algo placentero y elegante. Pero, ¿quién escribe lo que después a de leerse? ¿Quién aceptará la anormalidad en escribir, y con que objetivo?
Quien podrá pretenderá insertarse en la normalidad, hacerse atractivo a los que se interesan por la normalidad, en post de obtener un éxito que será comercial. O escribir para otros anormales, y dificultar su entendimiento con los exterior.
Además de la mayoría en aceptar la anormalidad, para luego satisfacer sus instintos normales. Cómo puede el distinto, entender a los equivalentes. Cómo podrá el que ve las cosas diferente, alcanzar a hacerse atractivo a los que se interesan por la normalidad. Además, vale la pena el sacrificio de momentos de placer y elegancia (que aporta la lectura) y salir de la norma, entrar en lo extraño, para generar una satisfacción a otros, a través de la lectura.
Aceptar la anormalidad, para escribir, lo que luego les generará satisfacción a muchos otros. Eso es lo anormal: esforzarse por los demás. En este caso, lo anormal es resignarse a lo anormal, o caer en la comodidad del sistema de normalidad capitalista. La norma se automatiza: lo mas normal, es respirar. Luego, la existencia del dinero. Finalmente, escribir.
