Todo perece
efímero
en nuestro mundo
ágil.
Salvo la alegría
de poder encontrar
eternos
nuestros anhelos.
Por eso, no hay nada
ajeno,
más real
que nuestros sueños.
Hay que tener presente
la importancia de la belleza
nuestra
inmutable y existente
en cada uno de nosotros.
En todos.
De blog en blog llegué al tuyo, muy bueno lo que escribís.
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