Mi blog sufre por un desinterés mutuo, tuyo y mío (el burro adelante para que no se espante). Desidia del delector (esa mezcla entre detector de talentos y lector de blogs); e indolencia del escribiente (no soy ni escribano ni escritor, simplemente vierto desaciertos en letras hechas palabras, ideadas por años de cultura humana).
Desconozco los motivos del primer grupo. Daré el simple motivo de mi incuria: costos. Eso, tan todo esto.
Me cuesta. Son varias las cosas: escribirlo, darlo a conocer, promocionarlo, difundirlo. Pero el vínculo unificador es la dificultad del costo, volcado sobre la incapacidad de asegurar el ingreso del reconocimiento. La dificultad a sortear sobre el sortilegio de que algo me cueste, es el agregado del rechazo ante lo desasnado por mis letras. Por mis ideas, ingiere que sea poco lo que hago por lo que es.
Intento.
Escribo, pero no lo paso. Lo difundo, pero a través de la conflictiva suerte. En leves promociones de la dirección web, mediante la inimaginable cordura de quien lee lo escondido billetes, con el agregado de la voluntad –mas el recuerdo– de ingresar a la página. Lo hago también mediante la exclusiva casualidad que surge del naufragio de la Inteeeeernet. El blog fue una buena novedad –otro costo animarme a abrirlo– me llevó a descubrir, que como un ser tiene sus anticuerpos y sus elementos de congregación, y encontrar el botón "siguiente blog" me da la oportunidad de agregarle más suerte a mi suerte ya que alguien, afín a la lectura o la búsqueda con tiempo de marinero, me lea, o me localice... ese llamador digital, me sirva como ilusiva esperanza. Tan necesaria esa ilusión de una esperanza, como la apatía que genera el miedo de saber que va a fallar.
Entonces los escritos no van, (ni)y los lectores tampoco vienen. Entonces, el espacio sufre…
Por lo que busqué, se me ocurrió otra forma de promoción, unificar intereses: escribir, para que lean pero sólo lo leerán si agrego “tendencias” al blog, tendencias atractivas. Conclusión: 1) escribir; 2) tags. Esas palabras de mayor búsqueda, para que Google, Yahoo, y cualquier buscador distribuye en un espacio determinado, con la onda “sopa de letras”. Siempre ese hado de la moda, para que me facture los atractivos de mis atrayentes, que por ahí me vienen con la suerte de no exigirme lo que no me sale: escribir bien.
Comienzo (o continuo, porque ya incorporé 3 palabras que me servirán de imán tecnológico) escribiendo palabras que hoy me informan como “WANTED” estilo western: sexo, Shakira, juicio, pelea, Tinelli, tanga, Dragon Ball, oral, en gel, OVNI, catástrofe, muerte y mucho morbo. (Será robo copiar estas palabras de otra página).
Como agitar el cubilete, antes de arrogar los dados sobre el verde paño, agito esas palabras con esperanza de bloguista. Atraer a los inatrayentes mediante palabras desatractivas.
Veremos la captación de mis palabras. Veremos el poder de Internet y la importancia de la inflación digital. Sino las cambiaré. Sino, cambiaré; sino lo cambiaré. Todo cambia, incluso, sin la venia del mundo. Por ahora, incorporo una foto, como correlato de mis palabras.
Así, me despido. Con palabras y este ir, mientras especulo con meter al delector, en mis digresiones, para que choque con sus comentarios finales. Que vean y disfruten, lo que la gente tiene para mostrar. Si arriban me harán vacilar si lo provechoso fue escribir. Dejo la pregunta como fin, para que la duda me lleve a lo importante... la ausencia de respuestas, que nos inventan los anhelos.

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